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El museo del Bargello en Florencia


Florencia está  repleta de obras de arte pero la estancia media en la ciudad es de poco más de dos días.

En tan poco tiempo mejor no visitar demasiados museos en cuanto el museo (como dice la palabra “musa” de la que deriva su nombre) es fuente de inspiración tan solo si tenemos tiempo de disfrutar de lo que nos ofrece, de hacer nuestro lo que estamos viendo.

Todo el mundo sabe que no se puede dejar Florencia sin visitar los Uffizi, con todas sus pinturas, y la Galleria dell'Accademia con las estatuas de Michelangelo. Nadie vuelve a casa sin haber visto la Venere de Botticelli y el David de Michelangelo.

Poco tiempo queda para todo el resto, incluso el Museo Nacional del Bargello, que en una ciudad como esta va a ser considerado un museo de importancia secundaria, cuando merecería una plaza en primera clase. 

Hay muchas razones para visitarlo. Primero, nunca hay cola fuera de la entrada y ni siquiera grupos de 50 personas dentro del museo; se entra sin esperar y se pueden admirar las obras de arte  en toda tranquilidad.

El palacio es majestuoso.

Al exterior aparece como la típica fortaleza del siglo XIII (Bargello significa “castillo”, “fortificación”. Hizo de ejemplo para la construcción  de todos los palacios públicos de aquella época, como el mismo palacio público de Florencia y lo de Siena.
Al entrar uno se queda fascinado por el patio, la gradería y los muchos blasones de los alcaldes  (la maxima carga del Común) que allí vivieron.

En 1574 Cosimo I elimina la figura del alcalde y el palacio se convierte en sede central de la policía, cuyo jefe toma el nombre de Bargello, y en cárcel donde se ejecutaban las condenas a muerte.

A finales del siglo XIX el Bargello se convierte en museo: el museo de las estatuas de Florencia.
Sus colecciones se centran en la epoca renascimental  aunque tenga colecciones de arte islamica, por ejemplo, y de marfiles. Hay también una capilla en cuyo interior se encuentra un retrato que parece ser lo de Dante Alighieri.

Lo que hay que ver: 

  • de Donatello: David, Marzocco, San Giorgio, Amore,
  • los famosos azulejos de la competición entre Ghiberti y Brunelleschi  para la decoración de la puerta del baptisterio
  • de Michelangelo:  Bacco, Tondo Pitti, Bruto, David Apollo
  • de Cellini: lavori preparatori del Perseo, busto de Cosimo I
  • del Giambologna: el Mercurio
  • del Verrocchio: la “Dama col Mazzolino” e il David
  • del Pollaiolo: “Enea che scoppia Anteo”
  • de los della Robbia: obras de Luca, Andrea y Giovann

 Para dar a todos estos grandes artistas el mínimo de la consideración que merecen, hacen falta por lo menos dos horas. Pero si uno se enamora de la gracia y hermosura del Mercurio del Giambologna o de la fuerza y virilidad que Benvenuto Cellini supo dar al rostro de Cosimo I, entonces seguro  que se hará de noche.

Museo Nazionale del Bargello 
via del Proconsolo n. 4
abierto de 8:15 a 13:50 mar-sab; segundo y cuarto domingo y tercero y quinto lenes del mes