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San Miniato al Monte en Florencia

 

La iglesia de San Miniato al monte (no te preocupes no tienes que subirte a un monte para visitarla, sino solo a una de las colinas que rodean Florencia) es probablemente la iglesia que prefiero. Rica en leyendas, arte y obras maestras es algo que no te puedes perder.

Empezamos con la leyenda:
La tradición nos cuenta que el mártir Miniato (decapitado durante las persecuciones de Decio en el siglo III) cogió su cabeza y quiso ir a morir encima a la colina donde ahora se encuentra la iglesia. Fue por esta razón que el obispo Ildebrando decidió construir, en el año 1018, un monasterio benedictino que fue terminado en 1207 como se puede leer en el suelo entrando por la puerta central.
La iglesia es una joya de la arquitectura románica en sus carácteristicas más puras:  techo hecho en celosías, altar
En San Miniato todo es digno de nota, desde la  fachada en mármol policromo hasta la vista, que es impresionante. Puedes mirar donde quieras, todo es absolutamente fantástico.

Una vez entrado en la iglesia, cuando ya te habrás acostumbrado a la oscuridad podrás disfrutar de un atomósfera sugestiva admirando el ritmo y la elegancia de las columnas que sujetan tanta belleza. No te olvides de levantar la cabeza y admirar también el techo que está hecho con esmero, luego vuelve a bajarla por que el suelo está decorado con figuras geométricas y con todos los signos del Zodiaco.
En la Edad Media, la astrología era muy importante, el mismo Galileo Galilei en muchas ocasiones ganaba el dinero para vivir haciendo horóscopos. Muchas son las teorías que intentan explicar porque se eligieron representaciones astrológicas: la que a mí me gusta más esta la siguiente:
la taracea del suelo parece una alfombra que desde la puerta de la entrada nos acompaña hacia el altar. En la alfombra está representado el camino del ser humano quien desde el exterior (la Tierra) entra en la iglesia y para  llegar a Dios (altar) debe pasar por el cielo, las estrellas, los planetas (Zodiaco).
Justo en el punto donde termina la alfombra hay la Capilla del Crucifijo. Otra leyenda nos cuenta que Giovanni Gualberto, hijo de adinerados mercantes florentinos, encontró en su camino hacia San Miniato el hombre que mató a su hermano. Este estaba desarmado y Gualberto podría haberle matado sin esfuerzo, pero tuvo compasión de él, que le rogaba dejarle con vida y lo perdonó. Cuando llegó a la iglesia se puso a rezar donde ahora hay la Capilla y Jesus, desde el crucifijo bajó la cabeza como para aprobar su gesto. Desde entonces Gualberto se convirtió y fundó el orden monástico de los Vallombrosani. Después de su muerte fue santificado.
El crucifijo del milagro se encuentra ahora en la iglesia de Santa Trinita (que es de los Vallombrosani) y en San Miniato fue sustituido con la Capilla hecha por Michelozzo y decorada con la maravillosa terracota vidriada de los Della Robbia.

La cripta: presenta muchos tipos de capiteles y columnas. Muchos de ellos vienen de despojos de villas romanas, los demás son románicos.
El altar y el  presbiterio son sobreelevados: puedes subirte por las escaleras y observar de cerca  las tareceas y las decoraciones, geométricas y con animales, del mármol.
El ábside está hecho a mosaico y con decoraciones que representan Jesus,  S. Miniato, la Virgen y los Evangelistas. Te encantará quedarte un poco allí, admirando los colores que los maestros venecianos supieron darle a las pequeñas piezas vidriadas.  El uso de la luz es sorprendente: hay la luz que desde el exterior llega hasta el ábside para  iluminar el Cristo Pantocrátor; y la luz más baja y caliente que entra por las ventanitas en mármol.

Desde la zona del ábside se accede a la sacristía que fue pintada al fresco por  Spinello Aretino (1378) con historias de la vida de  San Benedetto. Es un buen ejemplo de obra que está a mitad entre el Gótico Internacional y el Renacimiento.
La última obra maestra presente en San Miniato es la Capilla del Cardenal de Portugal , Giacomo di Lusitania. La obra es una de los últimos trabajos del  Rossellino, hecha con la ayuda de Antonio Manetti. En el techo hay las virtudes de  Luca della Robbia y el cuadro en posición central  (copia del original que se encuentra en los Uffizi) es del Pollaiuolo. Busca en la capilla la  balaustrada donde están los tres santos, porque e lcuadro está ambientado aquí.

Esta capilla es un ejemplo entre muy pocos en Florencia, de arquitectura y pintura rnacimentales en el mismo lugar.
Venga! Prepárate para un buen paseo hasta la iglesia de San Miniato, o pregunta a la recepción del  Hotel Kursaal & Ausonia, donde está la parada del bus número 12.